InicioEntrevistasEntrevista a la arqueóloga Purificación Moreno Amores

Entrevista a la arqueóloga Purificación Moreno Amores

spot_img
spot_img

Purificación Moreno Amores es graduada por la UNED en Geografía e Historia y ha realizado el Máster en Arqueología del Mediterráneo en la Antigüedad Clásica cursado entre Roma y Madrid.

Ha participado en cursos y seminarios sobre arqueología organizados por universidades nacionales e internacionales entre las que destaca la Sapienza de Roma.

Como arqueóloga ha participado en excavaciones en España: Parque arqueológico de Carranque, Cárcavas de Illescas, y en Italia: Tusculum (gestionado por la Escuela española de Historia y Arqueología en Roma, donde realizó sus prácticas de Máster) y Nemi (donde está realizando su proyecto pendiente de publicación).

Su dilatada y valiosa experiencia como arqueóloga nos ha motivado a entrevistarla para saber más sobre esta faceta de la investigación histórica tan desconocida para el gran público.

¿Por qué estudiaste Arqueología?

Siempre me ha gustado saber cosas del pasado. Resulta que en mi pueblo, Carranque (Toledo), hay una villa romana. Con 18 años ya tuve la oportunidad de empezar a excavar allí y me encantó la experiencia. Fue algo fundamental para orientar mi futuro.

¿Qué es lo que más te llamó la atención de la excavación de Carranque?

Allí se han encontrado los mosaicos romanos mejor conservados de la península. Me gustaron tanto que hice un curso de reproducción de mosaicos en el que pude hacerlos yo misma tal y como los hacían en la época romana. Es increible poder saber como trabajaban exactamente, las dificultades a las que tenían que enfrentarse para llegar al resultado final.  Además, mi trabajo de fin de máster también trató sobre el tema de los mosaicos.

Excavaciones en Roma

Me llama mucho la atención esta faceta, ¿cómo se hacían estos mosaicos?, ¿cómo trabajasteis vosotros?

Usaban, como es lógico, solo herramientas manuales, y nosotros en el curso haciamos lo mismo que ellos para poder entender como era su forma de trabajar. Íbamos a las escombreras a coger placas de marmol de diferentes colores. Para cortar el marmol, se usaba una herramienta llamada tajadera, que es como una especie de cuña acabada en un pico de hierro que se hace percutir sobre una base también de hierro para cortar el marmol en piezas más pequeñas. Así obteníamos teselas de distintos colores. Luego se usaban unas tenazas para dar forma a estas teselas.

Al igual que pasa con los tapices, los romanos hacían una especie de «cartones» previamente con el dibujo a realizar y sobre estos dibujos iban colocando los teselas de diferentes colores para llegar de esta forma a configurar el mosaico.

¿En donde estás trabajando ahora?

En el Santuario de Diana en Nemi (Lazio, Italia). Llevo en esta excavación más de cinco años y es realmente un trabajo apasionante para una especialista en Roma como es mi caso.

¿Y qué habéis encontrado allí?

Es un santuario que estuvo activo desde el siglo IV antes de Cristo hasta la época tardía antigua cuando se impone el cristianismo como religión oficial en el Imperio y como consecuencia el santuario deja de utilizarse. Es uno de los santuarios más imporatantes del Lazio.

¿Qué te parece más interesante de esta excavación?

La cantidad de material que sigue apareciendo teniendo en cuenta que este lugar ya fue excavado durante el siglo XIX. Por ejemplo la estatuillas votivas de terracota, o las monedas, la cerámica, o una placa de oro con la representación de la Diosa Diana que apareció hace poco. La sacamos y no nos dimos cuenta del valor que tenía hasta que se lavó la pieza y se descubrió lo que era.

Parque arqueológico de Carranque

Me imagino que trabajar en una excavación tiene que ser duro…

Es bastante duro. Para empezar casi siempre se excava en verano, cuando hace más calor, la mayoría de las veces sin tener una sombra que te proteja. Te pasas ocho horas seguidas al sol.

Hay una idea equivocada de que los arqueólogos trabajan con un pincel, de una forma suave, pero no es así… eso solo ocurre en las excavaciones prehistóricas. Nosotros trabajamos a pico y pala, llevando carretillas, lo que supone un esfuerzo físico considerable.

¿Y qué es lo más bonito de la profesión de arqueóloga?

Sin  duda, lo más bonito es el descubrimiento. Es como una búsqueda del tesoro, la adrenalina de descubrir algo que puede ser una placa de oro como te contaba antes, o una estatua de bronce, una miniatura, una cerámica, monedas… lo que sea, pero esa sensación de sacar algo de valor histórico a la luz no tiene precio.

¿Donde te gustaría trabajar en el futuro?

Para alguién especialista en el mundo romano, lo más interesante es Pompeya. Piensa que es una ciudad que se quedó dormida y se puede observar como era su día a día, lo que hacían en ese momento, lo que estaban comiendo, etc.

¿Y dentro de España, qué te gustaría hacer?

Me gustaría volver a excavar en Carranque porque actualmente no se está excavando, ya que están estudiando lo que se sacó en su momento. Es un yacimiento en el que queda mucho por descubrir.

¿Nos podrías recomendar un libro sobre Arqueología o sobre Historia?

Sobre Arqueología es difícil porque son libros muy académicos.

En cuanto a Historia y centrándonos en el tema de Roma, me gustan mucho los de Santiago Posteguillo como el de «Yo, Julia«, especialmente la primera parte. También me gustan los de Alberto Angela sobre el mundo romano, que están a caballo entre la novela y el libro de texto. Y por supuesto un clásico como «Yo, Claudio» de Robert Graves.


Enlaces de interés

Otras entrevistas

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

No hay publicaciones para mostrar